Los mejores routers wifi para cada bolsillo, ¿Cómo comprar?

Elegir un buen router es determinante para sacar el máximo partido al resto de tus dispositivos, no solo a aquellos que forman parte de la domótica de tu casa sino cualquiera que se conecte a él. No hay duda de que el router es el corazón de nuestros hogares conectados y no deberías conformarte con los modelos básicos que instalan las operadoras.

El mejor router para tu bolsillo

Elegir un router no es como comprar un enchufe inteligente en que la mayoría de modelos tienen precios similares. En este caso hay muchas gamas por lo que hemos seleccionado los mejores para cada bolsillo en varios rangos de precios exigiéndoles a todos (incluso a los más baratos) que como mínimo cuente con wifi de doble banda a 2,4 y 5 GHz y que sean capaces de soportar las velocidades de la fibra óptica.

Puedes ir directo a nuestras selecciones de los mejores routers para cada rango de precios o seguir bajando y aprender más acerca de sus características. Nuestras comparativas se basan en la calidad y el precio para el consumidor medio, pero puede que para tu caso concreto otro router que no hayamos puesto en el TOP 1 cubra mejor tus necesidades.

¿Cómo elegir router? Primero hardware, pero también software

Hoy en día parece que todo el mundo está de acuerdo en las características mínimas que ha de tener un buen router: ser capaz de soportar las velocidades de la fibra óptica, que se mantenga el máximo de esa velocidad a través de wifi y que este llegue a cada rincón de la casa. Sin embargo, descubrir esto de forma objetiva no es fácil entre el marketing de cada fabricante y la falta de datos técnicos medibles. Nosotros te ahorramos tiempo y hacemos esa comparación objetiva por ti, pero también te explicamos lo necesario para que juzgues por ti mismo.

Potencia de salida

La potencia de salida normalmente sería algo a comparar de no ser porque está regulada para evitar interferencias y es prácticamente la misma en todos los routers. En Estados Unidos responde al estándar FCC y en Europa al CE (Conformidad Europea), este último algo más limitado.

Seguro que si has pilotado drones o tienes aficionados entusiastas alrededor habrás escuchado la eterna batalla para pasarlos a FCC (Federal Communications Commission) ya que al ser más potente se logra un mayor alcance en el mismo dispositivo (lo que implica que no se cambia la antena, determinante en el alcance como verás más abajo).

La potencia se mide en decibelios-milivatio (dBm), medida basada en los decibelios y que tiene su equivalencia en milivatios (mW) ya que el vatio es demasiado grande. A diferencia de los dBi que veremos en la ganancia de las antenas, el dBm es absoluto pues especifica las unidades a las que se refiere. Estos son los valores que suelen traer como límite prácticamente todos los routers, apurando al máximo. Hablamos de límite y no de un valor fijo porque la potencia disminuye con la tasa de transmisión.

CE: <20dBm (2.4GHz), <23dBm (5GHz)
FCC: <25dBm (2.4GHz), <27dBm (5GHz)

Sensibilidad de recepción

La sensibilidad mide la señal mínima recibida con la que se puede establecer una conexión y va muy ligada a la potencia de salida porque las conexiones wifi son bidireccionales. De poco serviría que una de las dos sea genial si la otra es malísima. Por cierto, estos dos factores no se aplican solo al router sino al dispositivo que hace uso del wifi. Si tu router es muy potente emitiendo señales, pero tu smartphone muy poco sensible, seguirás teniendo un problema.

Se mide en dBm, unidad que explicamos en la potencia de salida, pero en este caso «negativos», interpretándolos también «al revés». Es decir, -83 dBm es más sensible que -80 dBm y podrá trabajar correctamente aunque la «fuerza» de la señal que le llegue sea menor. Una diferencia de 3 dBm significa que la potencia que se necesita es dos veces menor. También suele parecerse mucho de unos modelos a por lo que el principal determinante del alcance serán las antenas ocupadas de amplificar las señales enviadas y recibidas.

Ganancia de las antenas

He aquí el principal factor determinante en el alcance de la señal de tu wifi y que daría para un artículo dedicado por la multitud de modelos de antenas que podemos analizar. Nos centraremos en las antenas omnidireccionales tan comunes en todos los routers del mercado.

Ganancia de las antenas del router

La ganancia se mide en decibelios isotrópicos (dBi) que hacen referencia a una antena isotrópica, es decir, un modelo ideal que emite con igual intensidad en todas direcciones. Esta antena irradia la potencia recibida de un dispositivo al que está conectada (el router), y al cual también transmite las señales recibidas desde el espacio.

En otras palabras, los dBi son una unidad relativa que amplifica la señal dada por el router, que como vimos en la potencia está limitada por regulaciones y es prácticamente la misma en todos y por este motivo, lo determinante en el alcance es la antena.

Cuanto mayor ganancia tiene la antena, mayor alcance horizontal ofrecerá, pero a costa de reducir el vertical. Una imagen vale más que mil palabras y en esta se ve bastante claro. Al aumentar los dBi, se reduce el ángulo de emisión concentrando la «fuerza» en una menor región.

Procesador y memoria RAM

El procesador y la RAM determinan la soltura con que puede manejarse el router cuando aumenta la cantidad de dispositivos conectados, bien manejados por humanos o siendo parte de la domótica de nuestro hogar.

Los últimos modelos ya cuentan con incluso 1 GB de RAM y procesadores de 2 y 4 núcleos que hace unos años habríamos deseado tener en cualquier móvil y ahora incluso tu router cuenta con esa potencia. En este caso poco hay que comentar pues cuanto más, mejor.

Puertos y conexiones

Si tienes la suerte de estar cerca del router, nada es tan estable como un buen cable ethernet conectado directamente. Estos utilizan los puertos RJ45 que se encuentran en prácticamente todos los routers contando con 4 o 5 de ellos, todos de salida excepto uno de entrada que deberás conectar a la terminal de fibra (ONT) o a un módem tradicional si el router no los incluye. Lo habitual es que esta parte la sigas manejando con el de la operadora a no ser que tu elección también incluya este otro aparato.

Algunos modelos incorporan también puertos USB 2.0 y 3.0 así como ranuras M2 para discos SSD. Esto va relacionado con las funcionalidades extras del router en caso de que pueda utilizarse para hacer copias de seguridad o compartir contenido en streaming con todos los equipos de tu red local.

Tecnologías adicionales

Tecnología MU-MIMO en routers wifi

Seguro que si ya has estado echando un ojo decidido a comprar un router, has visto nombres como MU-MIMO (Multi-User, Multiple-Input, Multiple-Output), que permite trabajar con los dispositivos en paralelo sin que uno tenga que esperar por otro y Beamforming, que mejora la recepción de la señal concentrando la energía emitida por las antenas en una dirección haciendo uso de interferencias constructivas entre las ondas que parte de cada antena hacia el dispositivo que estemos utilizando en cada momento.

Software

Si vas a configurarlo una vez y olvidarte de él, puede que no prestes mucha atención a esto, pero lo habitual es que cada router traiga su propio sistema operativo o deje instalar uno de tu elección. En este caso al acceder a la puerta de enlace del router, verás una interfaz simplificada para configurar desde las funciones más simples a las más avanzadas.

Responsabilidad de este software es ofrecer la posibilidad de crear un servidor FTP, tu propia red VPN, incluir detección de malware a nivel de red, control parental, cliente para descargas BitTorrent, etc. De todas formas, esto son funciones que utilizarás o no dependiendo del tipo de usuario que seas por lo que no merece la pena pagar más por ellas si no vas a usarlas.

Estándar wifi

Desde la introducción en 1997 del primer estándar de transmisión wifi bajo el nombre de 802.11, la tecnología ha progresado mucho. Partiendo de este punto, que en teoría admitía hasta 2 Mbit/s de velocidad máxima, pero que en la práctica se quedaba en 1 Mbit/s, hemos llegado a poder transmitir Gigabits por segundo revisión tras revisión del estándar. Te dejamos un pequeño resumen de los principales cambios de cada una:

  • 802.11a: Desarrollado a la vez que el 802.11b, utilizaba señales de radio de 5 GHz (no es algo nuevo como ves), frente a los 2.4 GHz del 802.11b. Fue muy poco popular porque el 801.11b podía dar cobertura a distancias de incluso cuatro veces mayores que el 802.11a y a pesar de permitir una mayor velocidad de transferencia (hasta 54 Mbits/s), en los hogares se prefirió un mayor alcance dado por la menor frecuencia del 802.11b.
  • 802.11b: Creado en julio de 1999 basándose en el estándar original 802.11 permitía velocidades de hasta 11 Mbit/s, frente a los 2 Mbit/s del original. Lo intuitivo sería pensar que es más rápido que el 802.11a, pero ya sabemos que este lo era a costa del alcance. En este caso se utilizaba la frecuencia de los 2.4 GHz, con lo que el alcance era mayor. Sin embargo, la falta de regulación en la frecuencia de los 2.4 GHz generaba interferencias con otros aparatos como los teléfonos o los microondas.
  • 802.11g: Ya en el año 2003, el 802.11g combinaba lo mejor de sus dos predecesores: velocidad hasta 54 Mbit/s del 802.11a, y el alcance del 802.11b gracias a utilizar los 2.4 Ghz. También tenía la ventaja de ser retrocompatible con el 802.11b asegurando que los nuevos dispositivos pudieran conectarse a routers antiguos.
  • 802.11n: Con algo más de tiempo, ya en 2009, se introdujo el cambio más importante en la historia del estándar ya que introdujo las redes MIMO permitiendo hacer uso de varias antenas en un mismo router para enviar y recibir datos de manera simultánea. De esta manera, se agilizaba la velocidad de la conexión y la cobertura, llegando a 120 metros en interior y 300 metros en exteriores. La velocidad máxima aumentó a los 600 Mbit/s, aunque es más común encontrar en la práctica velocidades de 150 Mbit/s o incluso 300 Mbit/s. El 802.11n volvió a introducir las bandas de 5 GHz dando lugar a routers que funcionaban en ambas frecuencias.
  • 802.11ac: Es el más extendido en los routers que se venden en la actualidad. Fue introducido en 2013 y con él se comenzó a utilizar el ‘beamforming’, que refuerza las señales mediante el uso de interferencias constructivas para que lleguen más lejos y puedan atravesar paredes con más facilidad. El 802.11ac también usa bandas duales en 2.4 GHz y 5 GHz y en un alarde de generosidad por los responsables, es retrocompatible con 802.11b/g/n. Alcanza una velocidad de hasta 1.300 Mbit/s en 5 GHz y hasta 450 Mbit/s en 2.4 GHz.
  • 802.11ac «Wave 2»: Es la revisión del 802.11ac, subtitulado ‘Wave 2’ ampliando hasta velocidades de 2.34 Gbit/s e introduciendo el MU-MIMO. Este difiere del MIMO «a secas» en el Multiple User Input que permite al router enviar información hasta a cuatro usuarios a la vez en la misma red a través de las cuatro antenas. Seguro que te sorprende, pero en estándares previos solo se enviaba la información a un único dispositivo a la vez teniendo que esperar unos por otros aunque el router cambia tan rápidamentede dispositivo que es imperceptible pero con muchos conectados tiene un impacto real. Gracias a esta mejora, contamos con conexiones más estables.
  • 802.11ad: Es muy poco conocido y también poco utilizado en la actualidad debido a que tiene menor alcance con respecto al 802.11ac. Pasa un poco como en los comienzos del estándar con el «a» y el «b» ya que pierdes alcance al operar en bandas de 60 GHz, pero pudiendo llegar a velocidades de hasta 4.6 Gbit/s que aún no se necesitan de forma extendida.

Si has sido capaz de llegar hasta el final de la historia de los estándares wifi, desde luego te mereces la enhorabuena. Seguro que ahora entiendes mucho mejor de dónde venimos y a dónde vamos en lo que conexiones inalámbricas se refiere.

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